Las Salinas del Zacatin

Salinas del Zacatín

Salinas de interior que en época ibérica , 700 a. c. ya se explotaban. Paraje de gran belleza y sosiego, para disfrutar de unos días de naturaleza, cultura, historia, comodidad y relax.
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Sumérgete en las aguas saladas de manantial y regálale salud a tu cuerpo

Al pie de la montaña brotan aguas saladas y puras que siempre han dado la sal más codiciada. Aguas que son capaces de aportarte bienestar, salud y eliminar ese acompañante que tanto daño te hace, el estrés.

En la zona con mayor valor ecológico de la Región, lejos de vertidos y contaminantes estas aguas salen de las entrañas de la tierra para entregarte todos sus beneficios y ayudarte a nivel dermatológico, reumatológico, respiratorio, circulatorio, locomotor, psicológico…

Disfruta del sol y la tranquilidad mientras flotas en nuestras aguas gracias a su alta salinidad y escuchas el cantar de los pájaros a tu alrededor.

Tu bienestar no puede permitirse no disfrutar de las Salinas del Zacatín; agua, sol, diversión, salud y relax.

Un poco de historia

En proceso de restauración son las últimas salinas de interior en producción, y curiosamente situadas a 1.200m sobre el nivel del mar.

Históricamente, fue el lugar mas importante de la zona por el valor de la sal (oro blanco) configurándose como centro económico, social y cultural de la zona.

Originariamente fue lugar de asentamientos de varias culturas, cuyos restos son visibles. En periodo Santiaguista fue dehesa y zona de cultivo de la Encomienda (cortijo situado a un kilómetro de El Salero). En las proximidades de éste cortijo, a finales del siglo XIX fue encontrado un toro ibérico, que fue destrozado con almadenas y picos buscando un hipotético tesoro, porque la extraordinaria caliza en la que estaba tallado sonaba a hueco.

Más tarde pasarían y dejarían huella cartagineses, griegos y romanos.

Las Salinas explotadas, como mínimo desde época ibérica (700 a. c.), son una fuente de agua salada del calibre de un junco, que nace en la cabecera de un pequeño barranco de la Sierra del Pendón. Sus aguas son estancadas en los periodos fríos, pasando a unas eras o pequeñas balsas en épocas cálidas, donde se deja evaporar el agua y posteriormente recoge la sal en cantidad apreciable. Las salinas del Zacatín pertenecían a los propios del Concejo, que según documentaban las visitas de la Orden, las arrendaba a particulares. La política centralista de Felipe II las enajena para la corona, dejando al Concejo un juro perpetuo de veinticinco mil maravedíes. Desde entonces, las salinas se denominaron oficialmente Real Salero del Zacatín, contando con su casa-estanco, residencia el receptor, capilla Nuestra Señora del Rosario, capellán y en el siglo XIX, puesto de carabineros.

A la vera del camino y vereda de Segura, a finales del siglo XV se construyó una tercia para recoger en ella los labrantíos que iban llenando Zacatín. La Vista de 1.507 dice exactamente:

tiene más la dicha Horden que a fecho agora nuevamente dl comendador Diego de Soto la Torre que dicen de Zacatín, una casa alholi en que ay dos casas baxas e dos cámaras encima con sus troxes e un corral alrededor; están las casas cuniertas de comendador que le auia costado de hazer veynte e cinco mill mavavedius e más.

La casa tercia conserva aun su estructura, aunque adaptada a vivienda, pudiendose apreciar sus bellos arcos de medio punto con amplio dovelaje.

Solo la madera más noble es capaz de guiar a un agua tan especial

La sal se escapa entre los poros formando "chuzos de sal", finas estalactitas de sal pura.

Las nieves del invierno infiltran la roca de la montaña extrayendo lo mejor de ella.